Gente de Lajares: Pedro Antonio Martín Hernández y el alma volcánica de Bodegas Conatvs.

Para quienes conocen de verdad Lajares, hay una magia difícil de explicar que se siente en el aire.
Los caminos de tierra. El silencio volcánico. El viento atlántico moviéndose entre palmeras y campos de aloe vera. Los surfistas, artistas, arquitectos y emprendedores que, por alguna razón, terminaron encontrándose en el mismo pueblo, al borde de Europa.
Lajares nunca ha sido un lugar asociado al lujo en el sentido tradicional.
Es un lugar de autenticidad. De personas que construyen algo significativo en medio de un paisaje salvaje y sin domesticar.
Y pocos lugares reflejan mejor ese espíritu que Bodegas Conatvs.
En pleno norte volcánico de Fuerteventura, Conatvs se ha convertido en uno de los proyectos vinícolas más singulares de la isla. No solo por la calidad de sus vinos, sino por la historia que hay detrás de ellos.
El alma de Conatvs es Pedro Antonio Martín Hernández, un hombre cuya conexión con la tierra se remonta a generaciones. Criado en una familia vinculada a la agricultura y al pastoreo en La Oliva, Pedro no tenía inicialmente la intención de convertirse en bodeguero. Durante años trabajó en el sector de la restauración, viviendo el ritmo exigente y absorbente de la hostelería.
Hasta que la vida cambió de rumbo.
Tras sufrir problemas de salud relacionados con el estrés, un médico le recomendó encontrar una actividad alejada de la intensidad del trabajo en los restaurantes. Lo que comenzó casi como una terapia acabó convirtiéndose en una auténtica pasión.
Pedro empezó a recuperar antiguas cepas dispersas por barrancos y terrenos volcánicos de toda Fuerteventura. Algunas de ellas eran variedades locales históricas que prácticamente habían desaparecido de la isla.
La mayoría veía un paisaje imposible:
viento, piedra volcánica, sequía y condiciones atlánticas extremas.
Pedro vio una oportunidad.
Durante años estudió el comportamiento de las viñas en este entorno tan exigente antes de lanzar sus primeros vinos comerciales. El proyecto requirió una paciencia extraordinaria. El propio nombre “Conatvs” proviene del latín y significa esfuerzo, un homenaje perfecto a la determinación necesaria para producir vino de alta calidad en uno de los entornos más desafiantes de Europa.
Y, contra todo pronóstico, funcionó.
Hoy, Bodegas Conatvs produce elegantes vinos volcánicos que han recibido reconocimiento mucho más allá de las Islas Canarias, obteniendo galardones en certámenes como Agrocanarias, Bacchus y Mondial des Vins Extrêmes.
Más importante aún, Conatvs se convirtió en la primera bodega de Fuerteventura en obtener la DOP Islas Canarias, un hito no solo para la propia bodega, sino también para la cultura vinícola moderna de la isla.
Sus vinos están profundamente conectados con el paisaje que los rodea:
minerales, atlánticos, volcánicos y llenos de personalidad.
Pero Conatvs es mucho más que vino.
Se ha convertido en parte de la identidad cultural de Lajares. Un lugar donde vecinos, viajeros, creativos y emprendedores se encuentran alrededor de una copa mientras el sol se esconde detrás de los volcanes.
Dentro de la bodega se percibe perfectamente la filosofía del pueblo:
conversaciones sin prisa, mentalidad internacional, raíces locales y una manera de hacer las cosas alejada de los caminos convencionales.
Quizá por eso Conatvs resulta tan especial.
Nunca fue un proyecto creado para el turismo masivo ni para seguir tendencias comerciales.
Creció de forma natural desde la propia isla.
En muchos sentidos, la historia de Conatvs también es la historia del Lajares actual:
independiente, creativo, internacional y profundamente conectado con la tierra.
Un lugar donde las condiciones difíciles no limitan las posibilidades, sino que forjan el carácter.


